Están las piedras...
"Echado/a sobre la piedra, sentir el latido de la piedra que es el propio latido."
Dos líneas en el microcuento de Luisa Valenzuela, dos líneas con resonancia de montaña, que no termina y me lleva a "Rocas Sedimentarias" de Claudia Masin:
"El lento suspiro del pasado
al convertirse en materia,
súbitamente olvida las palabras
y su memoria pasa a ser puro espíritu,
es decir, una piedra."
¿Será "el propio latido", será "el lento suspiro del pasado
al convertirse en materia", lo que guarda la piedra a la que se refiere Patricia May?... De Nuevos Pensamientos Nuevos Mundos, cito parte de su texto "Cómo des-cubrir la piedra preciosa":
"¿Han observado un árbol cargado de frutos, desplegando sus ramas y el producto de su creatividad en total entrega, sin pretenciones, simplemente expresando su ser? Un nogal al dar sus nueces no pretende lucirlas, ni piensa quién las tomará o si servirán para algo, solo las dona a la vida, ya sea que estas caigan al suelo o sean comidas por un animal hambriento o disfrutadas por un ser humano. El árbol se da por el simple impulso interior de expresar su tesoro, aquel que lleva grabado en su semilla, donde se guarda la pauta básica que el universo le entrega a su esencia. El nogal desenvuelve su ser sin hacerse rollos con intenciones o dudas acerca del resultado de su acción o hacia quién va dirigida o qué uso harán los demás de ella. Responde a su íntima necesidad de expresar y crear. La vida como un todo sincronizado se encargará de que esa acción de dar frutos se integre al bien del sistema total.
Es indudable que los seres humanos somos más complejos. Sin embargo, y justamente por eso, las metáforas de la naturaleza nos sirven. Nos recuerdan nuestra íntima esencia, nos alivian esa necesidad profunda de retornar a las cosas fundamentales..."
"El proceso hacia la expresión de la propia integridad tiene que ver con ir concientizando, elaborando y liberándose de las inseguridades, miedos, expectativas y toda aquella gruesa capa que nos desconecta de la voz y el impulso básico del alma. La tradición mesoamericana dice que todo niño nace con una piedra preciosa en el centro de su corazón. Es tarea de cada uno descubrirla y hacerla brillar en la vida. Démosnos a la tarea."
Está todo ahí dentro. Ahora-aquí, que es también el "lento suspiro del pasado al convertirse en materia". Está todo en los latidos de la Naturaleza, que es nuestra naturaleza... Está la piedra preciosa, la memoria del espíritu en el centro del corazón.
Hay que despertar, "echado/a sobre la piedra, sentir el latido de la piedra que es el propio latido."
Francisca Werth C.

